El procesamiento es opcional —una sesión por semana para integrar con más calma— y se decide después. La reserva se coordina por WhatsApp.
Saná tu historia, liberá tu presente.
Cada uno de nosotros es un hilo entretejido en el vasto tapiz de nuestro sistema familiar. Este entramado posee su propia esencia, sus ciclos y memorias, un pulso que resuena con historias de amor y pérdida, con triunfos y heridas que han quedado impresas en su inconsciente.
Constelar es sumergirse en este campo de memorias invisibles, iluminando los nudos que sostienen conflictos en el presente. Es un viaje de sanación profunda, donde las raíces ocultas de vínculos, bloqueos, enfermedades, emociones atrapadas y experiencias no resueltas pueden revelarse y transformarse.
Es una danza entre el pasado y el presente, un acto de liberación que permite que lo que estuvo congelado en la historia familiar vuelva a fluir, abriendo espacio para una vida más plena, consciente y ligera.
…si repetís el mismo patrón en tus vínculos y no entendés de dónde sale.
…si cargás con un mandato o una culpa que no elegiste.
…si hay una ausencia, un secreto, alguien que quedó afuera en tu familia y aún te pesa.
Lo hacés sola/o, con fichas de madera: no necesitás traer a nadie ni contar nada que no quieras.
Hace 6 años que acompaño estos procesos: más de 250 constelaciones familiares individuales.
Cada sesión es un viaje hacia las raíces de tu inconsciente familiar: ese lugar donde viven las memorias ocultas y los patrones heredados que muchas veces siguen operando en tu presente sin que lo sepas. Es un trabajo profundo y revelador, que busca traer claridad, orden y sanación a esas dinámicas que pueden estar generándote bloqueos o conflictos. La sesión tiene dos partes.
Dedicamos alrededor de una hora a reconstruir y visualizar juntas tu árbol familiar, con la información que ya tenés. No hace falta que investigues nada de antemano. Mientras vamos trazando el árbol, te acompaño a traer al campo de tu consciencia los posibles vínculos entre lo que estás atravesando hoy y su origen en la historia de tu sistema: patrones que se repiten, dinámicas que quedaron sin resolver, vínculos que pueden estar incidiendo en aquello que querés constelar.
Una vez que el campo de información está abierto, pasamos a la constelación con fichas de madera, que representan a los miembros de tu sistema familiar. A través de la proyección de energías y de tu interacción con esas piezas, empiezan a emerger emociones, sensaciones y movimientos que revelan lo que estaba oculto. Siguiendo los "órdenes del amor" de Bert Hellinger, trabajamos en reubicar las jerarquías familiares, dar lugar a quienes fueron excluidos y restaurar el equilibrio. Y para afianzar el movimiento, uso frases sanadoras que, en ese estado de apertura, entran hondo en el inconsciente y ayudan a integrar lo nuevo.
La sesión dura entre 2 y 2 horas y media, aunque reservo un margen de hasta 3 horas para poder cerrar sin apuro. Podemos hacerla presencial u online: la dinámica con las fichas funciona igual de bien por videollamada, porque la energía se proyecta de la misma manera. En las sesiones virtuales enfoco la cámara en las fichas, y vas a vivir la experiencia con la misma intensidad que si estuvieras acá.
En los días que siguen, sin que hagas nada, algo se sigue acomodando adentro. Después de una experiencia de este tipo se ponen en marcha mecanismos inconscientes que le van dando forma a la información recibida y a todo el material sensible que emergió. Actúan en planos sutiles, suave y amorosamente, a favor de la asimilación de la experiencia; prestar atención a las señales de esos movimientos muchas veces facilita el proceso de comprensión.
Para acompañar los días posteriores es posible hacer sesiones de procesamiento —una por semana, según la profundidad de la sesión— para asimilar de forma más sencilla y liviana la información y el nuevo nivel de conciencia. Son recomendables, pero no necesarias: no hacerlas no modifica los avances conseguidos en la sesión.
Y recuerda…
Hagas lo que hagas,