Tarot VirtualMensaje para vos

Sobre mí

Chamana Experimental

Sólo un instante es necesario para elegir otra opción y hacer algo distinto.

Me llamaron de muchas maneras antes de que yo encontrara mi propia manera de llamarme.

Sabrina, al nacer. Después Chabel, Cha, Sabri, Sa — cada quien encontró su forma de nombrarme, y cada voz me fue armando. Un día apareció Sha Bel, que había pasado años construyéndose en una crisálida y al fin se animó a volar. En ese vuelo, muy alto, apareció Sahuni, susurrada en las estrellas. Cada nombre fue una versión mía conociendo el mundo, experimentando. Al fin, muchas de ellas ya no me quedaron cómodas, y lo incómodo, a veces, es lo que hay que soltar.

Cuando los remolinos bajaron la velocidad y las versiones empezaron a alinearse, apareció frente a mí una figura luminosa, firme, con una confianza que yo todavía no tenía. Supe que era el próximo paso. Hoy me estoy vistiendo con ese nombre: con miedo, con dudas, y con la certeza de que ella ya está ahí, esperándome.

Soy Sabina De Mónaco. Y estoy en proceso de crearme.

Si llegaste hasta acá no sólo te estarás preguntando si realmente soy una “Chamana”, sino también qué hago. Experimento. Quizás esa sea la palabra más honesta que tengo para nombrar lo que hago. Encarno a la Chamana curiosa, exploradora, la que prueba. La que trata cada encuentro como único, sin protocolo fijo, más cerca de un taller que de un altar. Una chamana que deja de experimentar se vuelve certeza, y la certeza deja de escuchar. Sigo explorando no porque me falte llegar, sino porque es ahí, en lo inacabado, donde el sentido se mantiene vivo.

No me considero una Chamana por lo que hago, sino por el espacio que ocupo. Habito en el umbral, esa orilla entre lo que todos ven y lo que sólo algunos se permiten mirar. Mi tarea no es conquistar territorios, es transitarlos y, al volver, traducir lo que encontré.

Mi lenguaje es lo simbólico, lo imaginativo: lo que pierde el sentido porque pierde la sustancia, se hace sutil, inconsciente, se siente, se percibe. Las formas desaparecen dando lugar a lo inefable y fundamento a la magia. La fe se siente, no se entiende; la verdad se sabe, no se busca, y el camino aparece solo.

Esa es mi pasión: facilitar experiencias para conectar con ese estado del Ser. La presencia, la consciencia plena, la libertad de elegir y la expansión continua. Momento a momento, creando. Sólo un instante es necesario para elegir otra opción y hacer algo distinto.

Acompañarte no es convencerte de mi verdad, ni querer arreglar algo en vos. Es adentrarme en la Divinidad en mí, mientras vos hacés tu camino hacia la Divinidad en vos.

Sabina De Mónaco Te acompaño

Mi lugar

Desde dónde acompaño

Acompaño desde el reconocimiento de que quien tengo enfrente es un Ser único y maravilloso, con una sabiduría que pide ser reconocida a cada momento. No me presento para convencer, dirigir o corregir: sé que las respuestas ya viven en cada Ser, aunque a veces no se la escuche.

Mi lugar no es el de quien tiene la verdad, sino el de quien sostiene el espacio para que esa verdad emerja. Acompaño desde lo simbólico y lo imaginativo.

Escucho más allá de las palabras y veo más allá de la razón; leo el campo, sigo pistas y enhebro los hilos invisibles que narran la historia que se cuenta, se sueña o se imagina.

Y cual búsqueda del tesoro, señalo los faros del camino, para que la red de sentidos se ilumine y aparezca sola, revelando lo que antes no se veía.

En esa labor, acompaño desde la presencia, no desde el resultado: sin apuro, al ritmo de cada quien, honrando el camino tal como se muestra.

Si algo de esto resuena en vos, te extiendo la mano. Será un honor acompañarte.

Ver las experiencias

Y recuerda…

Hagas lo que hagas,