El procesamiento es opcional —una sesión por semana para integrar con más calma— y se decide después. La reserva se coordina por WhatsApp.
Ordená tu sistema, despejá el camino.
Todo en la creación es un entramado de sistemas, pulsando en perfecta interconexión. Cada componente sostiene y es sostenido, cumpliendo su propósito dentro de un tejido mayor que lo abarca todo.
Mirar un conflicto o bloqueo personal desde esta perspectiva nos abre la puerta a una integración más profunda. Es el arte de devolverle al sistema su flujo natural, donde el orden, la armonía, el reconocimiento y la reciprocidad restablecen el equilibrio necesario para que su propósito se manifieste plenamente.
En este proceso, lo consciente y lo inconsciente se entrelazan en el campo de acción, permitiendo que aquello que estaba fragmentado se reencuentre, impulsando el camino hacia la realización del propósito personal.
…si tenés un objetivo que no termina de concretarse y no ves qué lo está frenando.
…si hay un conflicto en tu emprendimiento, en un equipo, en un vínculo y no encontrás la salida.
…si sentís que algo invisible se te cruza justo cuando vas a dar el paso.
Lo hacés sola/o, con fichas de madera: no necesitás traer a nadie ni contar nada que no quieras.
Hace más de 6 años que trabajo con la información que emerge del inconsciente; cientos de casos me demuestran su efectividad.
Una sesión de constelación sistémica es un espacio para abrir camino hacia un objetivo que no termina de concretarse. Acá no venimos a hurgar en el origen de un problema, sino a proyectar la mirada hacia adelante: traer a la luz lo que se está interponiendo en tu camino, para que el orden natural pueda restablecerse. Tu parte consciente y tu inconsciente se entrelazan en el campo, y aquello que estaba fragmentado empieza a reencontrarse. La sesión tiene dos etapas.
Definimos con claridad el objetivo o la situación estancada que querés abordar. Te acompaño a traer al campo de tu consciencia todos los aspectos que forman el sistema en el que esa meta está inserta: las personas, las creencias, las dinámicas laborales o de vínculo, los anhelos. Así vamos abriendo la mirada y entendiendo el tamaño y la naturaleza del sistema que estamos por explorar.
Elegís las fichas que representan los distintos aspectos en juego y las vas colocando en el espacio de manera intuitiva. Sin darnos cuenta, tu inconsciente se expresa a través de esas imágenes y muestra qué se está poniendo delante de tu meta. A medida que reordenamos las fichas, tu inconsciente introyecta esos movimientos, y de a poco la sensación interna cambia, como si algo encajara: todo lo que se ordena afuera se reorganiza en tu campo interno.
La sesión dura entre 2 y 2 horas y media, con un margen de hasta 3 para cerrar sin apuro. Presencial u online: en las virtuales enfoco la cámara en las fichas, y la energía se proyecta con la misma intensidad que si estuvieras acá.
En los días que siguen, sin que hagas nada, algo se sigue acomodando adentro. Después de una experiencia de este tipo se ponen en marcha mecanismos inconscientes que le van dando forma a la información recibida y a todo el material sensible que emergió. Actúan en planos sutiles, suave y amorosamente, a favor de la asimilación de la experiencia; prestar atención a las señales de esos movimientos muchas veces facilita el proceso de comprensión.
Para acompañar los días posteriores es posible hacer sesiones de procesamiento —una por semana, según la profundidad de la sesión— para asimilar de forma más sencilla y liviana la información y el nuevo nivel de conciencia. Son recomendables, pero no necesarias: no hacerlas no modifica los avances conseguidos en la sesión.
Y recuerda…
Hagas lo que hagas,